EL CANTAR DE LA FLOR EN EL AGUACERO


La flor le cantaba al dolor.

A la pena

mientras florecía en un ataúd

con la madera pulida

y aguaceros persistentes.


Desde los días sentenciados

le cantaba.

Sin miedo al venir del alud

cargado de las tragedias

que conforman a los seres. 


Pero no comprendía que en el sufrir

los que se van no se marchan,

ya que les da por quedarse

en lo más profundo.


Quizás como los fantasmas

que nos regala la mente

con tal de que tengan cuerpo.


O sus voces en los oídos

buscando tranquilizarse

aún sabiendo de su ausencia.


Pero sí que comprendía del sentir

al ver a los que se quedan

en su querer marchitarse 

por lo que les dejó. 


*Nota: este poema está parcialmente inspirado en Marjane Satrapi 



Comentarios

Entradas populares de este blog

¿FINITO O INFINITO?

EL ORIGEN DE LA ANTESALA

"Bitelchús Bitelchús"; bien, pero inconsistente