La visita que dio paso a un comienzo
Mientras iba acercándose, le dio la impresión de que el tamaño de la caravana incrementaba. De ser un pequeño punto en la lejanía que iba imponiéndose en el paisaje. Presidiéndolo. Y aunque no era vieja, no tendría más de diez años, las marcas de la humedad del lugar comenzaban a hacer mella en ella. Además, su original tono verduzco pasó a adquirir uno amarronado.
En su entrada, estando tumbada en una silla plegable de picnic, Linda bebía una cerveza mientras fumaba un cigarrillo. Su dulce perfume inundaba el lugar a pesar del tabaco. Y sin realizar gesto alguno que delatara que lo había visto llegar, le indicó que se sentara en la tumbona colocada junto a ella cuando unas gafas de sol ocultaban su mirada. Aceptó la invitación a la par que agarraba una birra. No hizo falta ninguna invitación. Era una costumbre entre ellos que venía de tiempo atrás.
- Creo adivinar el porqué de esta visita, pero me gustaría que me explicaras la razón. Prefiero oírla de tu boca.
Aunque desgastada, el tono de su voz era suave y armonioso. Si hubiera querido, en su juventud habría podido mover montañas. Era hipnótico. Capaz de embelesar a cualquiera. Hubiera sido la locutora perfecta por la capacidad de transmitir confianza que disponía.
- Mina va a dejarme. Pero tarde o temprano tenía que pasar. Lleva demasiado ocultando su verdadero corazón.
Linda no hizo ademán alguno. Siguió impertérrita, como si nada de alrededor la afectara. O importara. "Vaya, así que al final va a dar el paso... demasiado ha tardado. Antes tendría que haberlo hecho".
- Sí... así es...
- Dime una cosa... - dijo levantándose las gafas con tal de observarlo detenidamente; con tal de que no se le escapara nada de su lenguaje corporal -. En el fondo te alegras por ello.
Suspiró. Y encogió los hombros. "Sí... ya iba siendo de que saliera del armario... lo que duele es que tarde tanto en decidir romper... la apoyaré siempre, pero no entiendo por qué tiene tanto miedo... Sara y ella hacen muy buena pareja.. se complementan a la perfección... además, disfruta en aspectos que conmigo nunca antes pudo... me alegro mucho por ella".
Apagó el cigarrillo y, acto seguido, encendió otro. También abrió un nuevo botellín. "Tú tienes 30 años... ella 25... y habéis estado saliendo casi 5... no es fácil desprenderse de aquello que queremos... por mucho que sepamos, y tengamos la certeza, de que ese paso es lo mejor para ambas partes".
- Sí, hace mucho tiempo que llegué a esa conclusión. Me costó un poco asumir que estaba con Sara... pero me hubiera gustado que este trámite llegara antes...
- Ya...
Nada más decir esto último, analizó el cuerpo de Linda. A sus 50 todavía parecía una persona de 30. Su atlética anatomía no había envejecido a pesar de los esfuerzos... del sufrimiento de la vida y aquellos que el dolor de su propia hija originaba en ella. Incluso, su tono tostado por el sol realzaba los tatuajes que la cubrían. Y eso, junto a su atrayente personalidad, formaba alrededor suyo un aura mágico. Pocas personas podían escapar a sus encantos. Pero esta cualidad rara vez la usaba a modo de arma. Aunque supiera que podía poner a cualquiera bajo sus pies.
- Déjame contarte una historia - dijo la mujer -. Aunque tal vez no tenga nada que ver con todo esto. Saca las conclusiones que consideres oportunas.
- Adelante, soy todo oídos.
- ¿Has oído hablar de la teoría del huevo cósmico?
- No, creo que no...
- Vale, pues dame un momento con tal de aclarar las ideas...
Le dio un sorbo más a la bebida. Además de la última calada al pitillo antes de apagarlo en el cenicero que tenía sobre la banqueta que estaba a su vera. Tras unos segundos de introspección, comenzó.
- Es una teoría que, en su momento, firmó un tal Andy Weir... aunque a lo largo de la historia ya fue tratada... y expuesta.
"Viene a decir que, en realidad, en esta existencia todos aquellos que viven en ella son las reencarnaciones de una misma persona. Tanto las que ahora pululan como las que lo han hecho. Y las que lo harán. Todas las vivencias son el proceso de aprendizaje que ese individuo ha de pasar antes de estar ante Dios. O la criatura o ente que gobierna todo. Al final, cuando todo ese proceso haya concluido, esa persona pasará a convertirse también en un Dios. Alguien omnipotente por toda la sabiduría acumulada a través de tantas vidas que ha experimentado.
"Lo tuyo con Mina puedes considerarlo de esta forma; la parte de ella ya la has transitado. Me refiero a su dolor y la forma en que logra la liberación. Ahora te toca transcurrir el momento en el que padeces, y te alegras, por todo ello. Puedes considerarlo un atisbo de lo que sería el significado del amor. Pero sólo una pequeña porción, pues no estás en la posición que ocupo como madre. Eso te tocará en otro momento. Aunque quizás ya lo hayas pasado.
"Es, al fin y al cabo, un lección de lo que es la empatía. Lo que es el dolor que puede llegar a padecerse cuando se ama. Pero, tal y como te he dicho, las conclusiones las tienes que sacar tú. Y, por lo que veo, el calor que sientes por ella nunca va a extinguirse. Aunque sigáis caminos separados. Quieres lo mejor para ella. Y sé que estarás a su lado pase lo que pase".
Sopesó durante un momento lo escuchado. Y prendió el porrillo que había hecho antes de salir de casa y que guardaba en una diminuta cajita de metal que portaba en uno de los bolsillos de su camisa. "Hubo un tiempo que estuve tentado de dejarlo... cuando vi que comenzaba a intimar con Sara... pero rechacé la idea... no creo que hubiera sido una buena elección... llegué a la conclusión de que es algo que debe hacer ella... al momento de sentirse prepara".
- Sí... es lo mejor...
- Bien, no creo que tarde mucho en hacerlo. Si mi pálpito es correcto... lo hará esta misma noche... tal vez en la de mañana... Sara la está empujando a ello, pero no hay malicia en su actitud. Lo hace de corazón. Ella misma me lo dijo la semana pasada. Y eso me parece un acto que la honra. Fue muy valiente por su parte. No hay nada de egoísmo en su actitud.
- Lo sé... tuve una conversación con ella hará casi un mes. Por decirlo de alguna forma, la he ayudado a preparar el terreno. Aunque me hubiera gustado que hubieras venido antes. Nos hubiéramos ahorrado algún que otro dolor de cabeza.
- Bueno, pues ahora estoy delante tuyo. Aunque por poco tiempo. Tengo que marcharme. Sólo quería que supieras lo que pienso. Y poder confirmar lo que intuía. Y espero volver más veces. Aunque primero habrá que dejar que las cosas se tranquilicen un poco. Te prometo que seguiré visitándote.
- Siempre serás bienvenido. Anda... ahora vete. Tendrás muchas cosas que hacer. Además de aguardar. Y recuerda... dale un fuerte abrazo a Mina cuando te lo diga. Sé que lo harás... pero quiero que lo tengas presente.
- Tranquila, lo haré... y ahora... me voy. Disfruta. Pronto llegará la paz...
- Sí... pronto llegará...


Comentarios
Publicar un comentario