UNA ODA A LA CANCIÓN INSTRUMENTAL
Era la canción de las que carecen de letra,
de las que el sentir era envoltorio.
Fue compuesta casi sin pretender
en un proceso artesano
donde los latidos del corazón gobernaban.
En ella, la sangre brotaba en forma de notas
a la par que daban cuerpo
con tal de que el rugir aflorase.
En ella podía sentirse el calor
que mana de los sueños, y de las esperanzas.
Pero también del frío
cuando las cuestas son duras
sin suficientes resultar los sudores
al pretender que los cuerpos se refresquen.
Y sin ser divino
algo la volvía sagrada
por poder forjar distintas sensaciones
en todas las almas que de ella gozasen.


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