"Robocop", la consolidación de Paul Verhoeven en Hollywood
Desde antes de su sacrificio, Murphy no es más que una pieza del sistema que lo creó
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04/III/2026
Nada es lo que parece en el "Robocop" (1987) de Paul Verhoeven. El segundo trabajo del de Amsterdam en Hollywood estuvo cargado de crítica sociopolítica y referencias a la figura de Jesucristo en un mundo sumergido en la corrupción y la explotación más visceral.
Algo que, aunque fueran de peor calidad y sin su presencia, sería expandido en sus dos continuaciones de una forma más explícita; sin tener que recurrir a una lectura entre líneas. Es, además, el mismo espíritu que trató de expresar, aunque sin éxito, el "remake" de 2014.
En la original narran la caída y resurrección del policía Alex Murphy. Asesinado brutalmente en acto de servicio, es transformado por la OCP en una máquina que salvaguardará sus planes en un dantesco Detroit a la par que trata de reencontrar su humanidad al buscar venganza.
He ahí que la clave de la película es la "vendetta". A medida que va recuperando su identidad, Murphy habrá de ir dejando de lado la integridad que le caracterizó en vida. Y en su particular precio a pagar por ser parte de lo que fue está el perder los lazos familiares.
Y estos desaparecen desde el momento en que el pasa a ser un simple instrumento de la compañía. La cual, por cierto, ve al resto de individuos como tal. Aunque traten de disfrazar su actitud con una imagen mesiánica y liberadora que reconstruirá el mundo.
Uno que es apocalíptico. Sumido como está en continuas guerras y una caótica anarquía, los pocos resquicios del antiguo sistema que mantenía el equilibrio están resquebrajándose, desangrándose. Además, es el mismo cuerpo al cual pertenecía el protagonista.
Por ello, la falta de derechos está más que presente en un ecosistema en el cual el capitalismo más atroz pretende derruir el pasado y construir un futuro que beneficie a unos pocos. Y lo hace queriendo colocar unos cimientos donde lo inmoral es lo que sujete a lo oficial.
Se trata, por tanto, de un mundo que es corrupto en sus bases estando esto auspiciado por sus altas esferas. Unas élites económicas, sin ningún tipo de ética ni moral, que saben vestir a la perfección sus intenciones con la perversión de los conceptos de rectitud y benevolencia.
Será que a Robocop nos lo presenten como el único resquicio de humanidad que queda habiéndola este perdido. Es la consecuencia de pretender jugar a ser Dios por parte de una ciencia subordinada al capital: la creación de un AntiCristo que termina siendo un falso Mesías.
Incluso antes de su sacrificio, y confrontación posterior, no deja de ser un producto más de "merchandising" que poco, o nada, puede hacer contra un sistema con facilidad de amoldarse hasta a los cambios que no fomenta. Es una pieza cuya ausencia no afectaría en el puzzle.
Con tal de plasmar el guión de Edward Neumeier y Michael Miner, Verhoeven se valió de una violencia extrema. Y a día de hoy podemos llegar a decir que nada de esta sobra. Es mucho más que necesaria a la hora de darle forma a un mundo tan cainita, caníbal y falto de valores.
Además, los papeles antagonistas son el plato fuerte del largometraje. Más que carismáticas son las caracterizaciones de Kurtwood Smith y Ronny Cox mientras que Miguel Ferrer encarna la misma hipocresía que habrá de engullirlo al querer aspirar a ella.
Por su parte, Peter Weller realiza un increíble ejercicio de expresión corporal a pesar de lo sufrido del traje. La lástima es que, al pasar los años, es aún mayor la sensación de que Nancy Allen fue desaprovechada en su papel de una Lewis con la culpa de abrir la caja de Pandora.
Asimismo, aquellos que hayan seguido medianamente a Verhoeven notarán en el film sus señas de identidad. Ya sea en la forma de tratar los planos, la oscuridad o los efectos especiales. "Total Recall", "Instinto Básico" o "El hombre sin sombra" sirven de ejemplo.
A modo de conclusión, señalaremos que es una película que ha envejecido con una más que excelsa calidad. Incluso teniendo en cuenta la evolución del lenguaje audiovisual desde su estreno. Y que su mensaje de alerta sigue estando vigente cual atea profecía se tratara.

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