UN BANCO DESGASTADO

 


Cuatro patas tiene el banco.
Está pintado de verde
mientras algunos se sientan,
quizás, pasando los ratos.

Y estos lo fueron gastando.
Aunque también esas gentes
que tuvieron la fortuna
de poder encontrárselo.

El banco guarda silencio
sobre las conversaciones escuchadas.
Es algo que no le atañe.

Y no es que resulte inerte.
Disfruta con el salir de las mañanas 
y el avanzar del ocaso.





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