SIN INTUIR SUS FORMAS

 


Dice no saber por qué le dejó flores.
Es más, nunca lo conoció
y a cruzarse no llegaron.
Pensó que fue por un "quizás",
o por un "hasta mañana".

De vez en cuando susurraba su nombre.
Quizás fue su imaginación,
o en algún lugar lo escuchó.
Y su rostro contemplaba
sin saber de sus esquemas.

Deseaba que le fuera bien,
que fuera capaz de escoger su camino.

Que por él no lo eligieran
mientras le volvían un instrumento
con el corazón sangrante.

Que pudiera volar su alma
sin necesidad de surcar vientos
cuando fueran su transporte.

Y no deseaba que fuera un ser divino:
que tuviera imperfecciones. 

Sin tener que mirarle solía soñarle.
Además, nunca le importó
que fuera mujer o varón.
El hecho de ser persona...
era lo que le deseaba...




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