SU PRESUNTA FE EN UNIR LAS GENTES

 

Los gritos de dolor se transformaron en canción. 

Un himno jaleando las banderas

sin más propósito

que conseguir las comodidades

venidas desde el aura surgida de sus trapos.


Aunque, más bien, fueran sus leyendas.

Las mismas que comentan darles sentido

en su fe por unir a las gentes.


Sobre todo cuando al calor

(o los tiempos de bonanza)

le daba por aparecer

dando forma a los placeres.


Y al suceder lo contario

(o el frío su cuerpo tomaba)

eran algo inexistente

o, tal vez, nada visibles.


Aunque luego vuelvan a aparecer

cargando sobre sus hombros todo el peso

de los esfuerzos que tuvieron los demás. 


Aunque, más bien, fuera dentro de lo pretendido.

Un acto con el cual aglutinar

el ser de lo santo

con el cual agasajar las gentes

a la par que les conceden un significado.  



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