EL TELÓN QUE DECIDIÓ RETIRARSE
Antes del espectáculo...
el telón hizo acto de presencia
llenando de incertidumbre,
y de anhelo,
a los miles de asistentes.
Después del espectáculo,
el telón sería la despedida
de lo que les fue presente,
y júbilo,
al ritmo de sensaciones.
Durante el espectáculo
el telón aguardaba la gloria
que dispondría en los vítores
con aplausos
el halago de las mentes.
Así fue hasta que decidió
no salir con tal de que los vivas
se los llevaran los intérpretes
que su sudor derramaron.
Y fue que resultó ser la mayor
ovación que jamás contemplara;
sobre intuirla no hubo ápice.
Esto le hizo retirarse...
su función ya estaba completada
en las raíces del espectáculo.
Y despacio lo olvidaron
al ser cada función lo elemental
de lo que estaba por ofrecerse
en el foco de la atención.


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