UN GRABADO SIN NECESITAR DE LA TINTA
Con calor y dulzura, pintó un corazón
sobre la piel de su espalda
rozándola con la yema
a modo de un bolígrafo fuese.
Entonces, el dibujo quedó grabado
sin recurrir a la tinta
porque la acción verdadera
no requiere de otros componentes.
Ahí perduró, incluso, cuando sus caminos
hubieron de tomar direcciones
distintas en su caminar.
Sería que el grabado brillara con fuerza
cuando los recuerdos aflorasen.
O al momento de necesitarse
siendo su función el valer de llamada.
Estando unidas sus almas,
y el calor de sus dos corazones,
el tiempo hizo que no fueran alejados.


Comentarios
Publicar un comentario