LOS PAÑUELOS Y SUS MANERAS EN EL VENIR

 

El Sombrerero cogió un pañuelo,

y cuando Alicia le pidió verlo

porque le gustaron sus colores

el Gato de Cheshire le señaló

que con el suyo podría despegar.


"¿A dónde?", quiso saber la joven

pensando que de sobra conocía

del País de Las Maravillas cada rincón.


"A donde consiga llegar tu corazón",

le contestó mientras le entregaba

el que le ofreció el Amante del Té. 


"Son distintos, pero son lo mismo",

intervino aquel que habló primero

enfatizando que sus matices

serían de lo que fueran sus sueños

incluso cuando los dejara atrás.


Alicia agarró uno, luego el otro.

Dispuso de los dos sin tenerlos

mientras conservaban sus maneras

e iban evolucionando a la vez.


Fue entonces olvidando el futuro

a la par que el presente dibujó

con el pasado usando sus trazas

en horas pasadas y presentes


junto a las que habrían de venir. 




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