EL VERDE, Y COLORIDO, PAISAJE DIBUJADO CON ESPLENDOR

 

Andando, como quien no quiere la cosa,

un columpio emergió

entre las sombras de los árboles

con el frescor que emanaba entre sus ramas.


Danzaba con su característico bamboleo.

Quizás sin preocupación alguna,

pero lo realizaba sobre las flores

que crecían en ese jardín

siendo del todo ajenas a lo que su alrededor

tenía lugar en aquel océano verde.


De repente, y sin más, activaron el aspersor.

El lugar fue bañado con agua

pretendiendo que pudiera refrescarse

bajo el candor del arcoiris

mientras dibujaba aquel lugar con el esplendor

de las brisas al ir sumergiéndose en él.


Sacaron los animales sus cabezas

sin padecer miedo.

Su regocijo les fue ferviente.

Disfrutaron de una sonora algarabía.


Ante la escena, el columpio sonrió.

Y bailó con total desinterés.

Tal y como nunca antes lo hiciera jamás.


Y el que ahí fue como quien no quiere la cosa

lo disfrutó sin podérselo creer.

Y fue que por siempre lo recordó.



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