EL SENTIDO EMERGIDO EN LA LOCURA


Subí al peldaño de la locura. 

¡Y menudas vistas!

Me senté en un risco

y la miré.

La disfruté.


Fue que la cordura

mostrara su verdadero rostro:

era ausente

de lo que proponía,

pues la que disponía de sentido

era la locura.


Encendí un cigarro,

y lo fumé,

con el fuego que me ofrecía.


Y le di un poco del agua

que llevaba.

Dio las gracias

y no me dijo nada más.


Aunque solía ver que sonreía.

Y que su tez

tenía un bello color.


Fue que la locura 

le diera por enseñarme un lago:

era enorme 

y lleno de vida.

Y sus aguas disponían de un brillo 

que lo reflejaba.


Era el cuerpo de toda existencia.

De su misma esencia

y de sus secretos.

De lo que fue,

del "será de"...



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