SU ALMA LE DICE QUE TENGA PACIENCIA

 

El mortal contempla su alma.

Le sonríe. Le dice que se tranquilice.

Que todo irá mejor

al pasar un rato.

Pero que tenga paciencia.


Que su sacrificio

no quedará sordo.

Incluso le dice qué pasará

al rato de recibir dos balas.


Suda sudor frío. Y vomita.

Quizás está ante un espejo....

Su alma se parece tanto a él...


Puede oler un bosque verde.

Pero no siente su tacto.

También llora. Vocifera. 


Saborea el silencio;

es su último plato.

Cuando le colocan de rodillas... 

Sabe que finalizó la espera. 


Su alma de mortal lo anima.

Le sonríe. Le dice que sólo recuerde.

Que aunque no sea Santo

tendrán su recuerdo.

Será nicho de memoria.





Comentarios

Entradas populares de este blog

El lago que Ozco, el árbol viajero, encontró

¿FINITO O INFINITO?

EL ORIGEN DE LA ANTESALA