EL USO DEL MUÑECO VUDÚ
De lejos, pinchó con agujas de vudú
los muñecos
de aquellos que en la cola había
con tal de cambiarles.
De lejos, con la distancia.
De lejos, los observaba con ímpetu,
y en círculos,
en el recinto que estaban
analizando detalles.
De lejos, en la lejanía.
Daba vueltas alrededor
mientras pellizcaba
los muñecos observando sus reacciones
como si fuera un mosquito.
A veces reía,
otras metía sus manos en los bolsillos...
imaginándose los granos florecer.
El escozor que conllevan sus picores
al momento de que no tuvieran freno...
ante ello... reía.
Cuando blandía los muñecos
lo disimulaba
fijando la vista en otras direcciones
o centrándose en un punto.
Pero siempre desde lejos
y sin cambiar su semblante.
Aunque dirigiera, a veces,
su mirar a su objetivo.
De lejos, anhelaba atesorar la luz
de los cuerpos
de aquellos que en la cola había
con tal de poseerles.
De lejos, sin indulgencia.


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