EL VAMPIRO ALIMENTÁNDOSE DE ALMAS

 

¿Dónde quedó tu sonrisa?

¿Por qué mutilas las de otros?

Con las lágrimas te regodeaste,

y sin siquiera ser tuyas.


Y relames las heridas.

Con gusto. Despacio. Dedicado

con el celo a que no cicatricen.

Y tampoco son las tuyas.


Caminas igual que los vampiros.

Aunque la luz del Sol no te queme

y te de alergia la Luna.


Pero, en el fondo, te da igual

cuál es el momento.

Buscas alimento

con el cual te puedas inflar.


La misión por ambicionar

te lleva a buscar lo que complete

ese vacío a modo de agujero.


¡Qué fruto te da la dicha!

¡Qué desgracias usas por abono!

Y todo procurando llenarte

con almas que no son tuyas. 




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