EL GRITO QUE NO FUE ESCUCHADO
A lo lejos, un grito se escuchó.
Todas las paredes,
en sus mismas raíces,
comenzaron a retumbar
en ritmos del todo frenéticos.
De los silencios eran las bases
del desgarrador aullido
mientras resonaba.
Surcaba los surcos de las pieles
sin llegar a ser sentido
mientras lo palpaban.
De su cuerpo brotaba lo grueso.
Y desde su sangre
un néctar carente
de los gustos del azúcar.
Qué curioso resultaba el grito.
Traspasó de las radios sus ondas
en las noches de partido.
Pero no fue percibido.
Estaban en otros asuntos las gentes.
Su voz en el eco fue caduca
sin llegar a ser producto.
Tampoco fue fabricado.
Sus rabias y glorias fueron de lo ausente.

Comentarios
Publicar un comentario