AL MEZCLARSE LA NOCHE Y LOS DIÁS

A medida que avanzan los sueños,

estos su némesis localizan

en la rutina y su suerte.


En la voz que los sumerge

cuando esta se va volviendo muda

en el ir pesándole los miedos.


Hasta alcanzan a ser estériles

en los que les abarca su mundo.


Un mundo sin final ni principio

en el que mezcla sus iniciales.


Pero se mezclan la noche y los días

en un frenesí de conjunciones

donde van limando escaparates

y las voces que resuenan con el eco.


Y relucen así las fantasías

que fueron sesgadas alguna vez

por las injerencias que difieren

al pretender que sigan su mismo sino. 





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