EL CAFÉ Y LA TEORÍA DEL DÍA A DÍA
Si la vida fuera un café...
unos lo adornarían,
puede que vertieran leche
o que lo tomaran solo.
Sucedería lo mismo con la cerveza.
Incluso con algún vino
o cada refresco que degusten.
Hasta podría ser que los mezclasen;
a los gustos me refiero,
a que cada vez lo tomen de una forma.
Será cosa de matices...
de la necesidad
o lo que puede apetecer
en un concreto momento.
Y al igual que los cafés, la vida
tiene un matiz distinto en los individuos.
Una filosofía por cada sujeto,
o tal suele decirnos la teoría.

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