LOS PILARES DE LAS MENTES SOÑADORAS

Cuando clausuraron las Puertas del Cielo

fueron abiertas las del Mar.

Y a pesar de su belleza,

las humedades eran reinantes

entre lo largo de sus confines.


Algo que resultaba ser pernicioso

en lo que a los huesos se refiere

y más según avanzaba la edad.


Pero también fueron destapadas

aquellas que serían concernientes

a la basta inmensidad de los desiertos.


Llegarían entonces los cuerpos resecos

por la falta de las aguas.

Y el latir de sus arenas

fue raspando el flujo de las pieles

hasta producir llagas sangrantes. 


Y los plasmas fueron desperdigándose

sin servir a las tierras de abono

o pilar que sujetara

a las mentes soñadoras.


Y cuando las Puertas volvieron a abrirse

de la gente nadie reconoció

lo que se les presentaba

en su forma de par en par. 





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