A TRAVÉS DE SUS CALENDARIOS
Su semblante fue marchitándose
a pesar de que sus quince minutos de gloria
los alargó con esmero
y sin usar subterfugios.
Y su mente no llegó a quebrarse
a pesar de los años con su danzante manía
expresada en calendarios
y sus continuos caminos.
Aunque su cuerpo lo reflejaba...
su hablar parecía perenne
e incapaz de decorar los suelos.
Aunque su voz gastándose fuera...
su energía seguía presente
pudiendo levantar los ánimos.
Y no lo llamaba "ley de vida",
le decía "un continuo aprendizaje".
No lo tildaba de "cruz de senda",
le definía de "eterno horizonte".

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