LA BÚSQUEDA DE EL DORADO
Al pretender buscar la rima perfecta
dejaría de lado el calor
de la infinidad de juegos
a los que dedicó parte de su infancia
sin saber del matiz de los meses.
También las horas que pasó entre las faldas
de sus amores sentidos
al ir dejándole paso
a la frialdad que supone la maleza
cuando se permite al rencor crecer.
Al pretender buscar la perfección
su resultado no fue natural.
Los dolores de cabeza serían fruto
consecuente por su falta
en lo que a la emoción corresponde.
Estas se presentaban tirantes
y envueltas en la certeza
de lo que no dispone de más ángulos.
Las volvió rectas y sin la fina pasión
que no pretende engalanar
las bellezas de los horizontes.
Fue su penitencia particular
por pretender lograr El Dorado.

Comentarios
Publicar un comentario