LA MATERIA VACANTE EN SU CONCERNIENTE

Aquel espejo no reflejaba nada.

Nada de su cuerpo,

menos aún las sensaciones

o las bravas emociones.


Quizás su rostro fuera la fatalidad

si tuviera aspecto.

O distinguiera facciones

ante las que describirse.


Aunque al tocarse sintiera sus maneras

presidir los vacíos.

La materia era vacante

en lo que era concerniente. 


Pero podía permitirse tantear

su superficie con la yema de cada dedo

y sentir su frío candente.


También el de las paredes

y cada uno de los muebles

repartidos por el interior del piso

sin disponer intención en nada de ello

o funciones predeterminadas.


Él era un ser invisible

con el factor atenuante

de ser justamente todo lo contrario

hasta poco antes de traspasar al baño

mientras sabía lo que sucedería. 


Aunque le fascinó que la ciencia

comentara que no podría ver en tal estado

cuando resultaba al revés. 






Comentarios

Entradas populares de este blog

¿FINITO O INFINITO?

EN SU PROPIO ANALIZAR

MUCHO MÁS QUE SUFICIENTE