LAS VIVAS MARCAS DE LAS EXPERIENCIAS
Cargaba su peso.
El suyo, pero los de otros también,
en una mochila
que el tiempo desgastó
más de lo que pudiera notarse.
Había que fijarse
mucho con tal de notarlo:
ajadas, pero risueñas
solían verse sus costuras.
Sus tonalidades
fueron también otro ejemplo:
gastadas, pero las vivas
marcas de las experiencias.
Llevaba los pesos.
Los suyos, y los de otros, por tener
a alguien que cargara
con el total de ellos
en el fin de que nos les truncase.
¿De él olvidándose terminó?
Él contestaría en negativo.
Algunos dirían lo contrario.


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