LA LEYENDA DEL ANÓNIMO
Era de vestir en solitario,
con prendas que no dejaban verle
en medio de la multitud.
O de la soledad.
Los que de él supieron,
y no muchos eran,
que no buscaba destacar solían decir.
Los que le notaron,
en la casualidad,
que evitaba lo denso solían esgrimir.
Aunque ninguno de ellos alcanzó...
ninguno pudo llegar a saber
el motivo de su actitud.
O de sus maneras.
Así que quedó de su leyenda
una raíz en el misterio.
Así que germinó de su fama
el aura de lo anónimo.


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