EL OTOÑO DE LAS HOJAS DERRAMADAS

 

Olvida la Fé.

Pero, sobre tí mism@,

resérvala 

al igual

que le pides

al invierno que llegue

cuando 

con la primavera 

también lo haces.


"Ven, llega",

reclámale.

Pero no te olvides

de tí 

reclamando

por tí mismo

en una tarde

de verano

con un café.


Y las veces

que rompas 

tu propio 

corazón 

suéñale 

al otoño

de las hojas

derramadas.


La Fé... La Fé...

olvídala...

si no es en tí

en lo que crees...

olvídala...

la Fé...

olvida la Fé

de los dogmas...

y religiones...



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