El primer paso tras el fin del viaje
Después de tanto tiempo viajando, al fin podía estar en un baño en condiciones. No era que no le gustara la naturaleza, pero en ese instante hacer sus necesidades en un sitio cómodo era lo que más anhelaba. Así que, una vez dentro de la estancia, abrió la ventana y comenzó a soltar todo el lastre que cargaba. Sin prisa y con determinación hasta sentirse igual de ligero que una pluma.
Al terminar, y nada más higienizar sus partes íntimas, accionó la cisterna. Aquel cúmulo de anécdotas desapareció muy despacio dejando una profunda marca en la pared del inodoro. Ante esto, la activó de nuevo y pasó la escobilla buscando dejarlo impoluto. Al realizarlo, contempló el paisaje que la ventana le ofrecía. Aspiró la fragancia que del exterior provenía y con fuerza dio brío al ambientador para lavarse a continuación las manos con agua y jabón. También el rostro.
Nada más finalizar la maniobra, dejó atrás el habitáculo con tal de dirigirse al salón. Sentado en un sillón estaba su anfitrión. Llevaban sin verse más de diez años. Pero su visita no le cogió por sorpresa. Un mensaje de WhatsApp se lo anunció una semana atrás. Además de señalarle que daba por concluido su periplo a modo de peregrino. Y cuentacuentos. Después de mucho tiempo, había llegado el día en que descansara. Y, tal vez, escribir aquella novela que plasmara la mayoría de lo experimentado durante su particular odisea.
Ya en el salón, y tras acomodarse en el otro sillón, se sirvió un vino de la botella que en medio de la mesa había. Nada más darle un trago, y saborearlo como nunca jamás hubiera hecho, sacó un cigarrillo del paquete que guardaba en uno de los bolsillos de la camisa. Le dio varios golpecitos sobre el cartón buscando compactar el tabaco. Y con una cerilla de la cajita que también atesoraba en la prenda le dio fuego tras un suave y experto movimiento. Aspiró el contenido de la primera calada. Lo atesoró. Y lo exhaló sin prisa.
- Entonces, ¿no vas a volver a contar más historias?
Al oír esto, sonrió. Pero no dirigió su mirada hacia su anfitrión. La posó en el vivo fuego de la chimenea. "Más o menos, no lo haré con tal de sobrevivir. Mi diáspora a modo de trovador ha cruzado la meta", le contestó dejando caer lo que los dos de sobra sabían.
- Por ahora, he visto lo que tenía que ver - prosiguió -. Lo que habrá de venir lo haré desde otras perspectivas y circunstancias. Desde la normalidad, por decirlo de alguna forma.
Aquello no sorprendió a su anfitrión. Era algo sobre lo que ya conversaron antes de su partida. En realidad, lo que le causaba curiosidad era averiguar cómo había cambiado. Aunque evolucionado sería la mejor forma de describirlo. Tenía la absoluta cereza de que, como persona,... no era diferente. Pero le intrigaba qué nuevos matices habría en sus puntos de vista.
- Bien, de acuerdo - expresó pretendiendo quitarle importancia al asunto -. ¿Pero qué vas a hacer ahora? ¿Vas a volver a tu vida de granjero, tal y como era antes?
- Sí. Y no. Eso es lo que haré. Aunque esta aventura hará que todo sea diferente. Mi marcha era algo que necesitaba. Aunque nunca llegué a pensar que duraría tanto.
- Te ha tomado el tiempo que necesitabas. Es así de sencillo. Pero muy complejo, al mismo tiempo.
- Exacto.
- Tendrás hambre. Además, necesitas descansar. Mañana iremos a tu casa. Está todo tal y como lo dejaste. Me he encargado de mantenerla mientras no estabas.
- Lo sé... dime una cosa... ¿te han venido bien las acciones que me compraste antes de marcharte? ¿Es un buen premio por lo que has hecho de mi parte?
- Es demasiado. Te lo dije entonces y te lo digo hoy. Es exagerado. Sabes perfectamente que no era necesario.
- Era lo mínimo que podía hacer. Aunque digas tal cosa, al final te hubieras cansado de dedicarte a ello por amor al arte.
- Quizás... pero, por cierto, he abierto nuevos horizontes en el negocio. Lo verás cuando estemos ahí.
- Lo sé... he leído en los periódicos sobre ello. Y también me han llegado noticias. Ha sido muy buena idea por tu parte. Jamás se me habría ocurrido. En recompensa, estoy pensando en que compartamos la titularidad.
- No, no lo necesito.
- Sí. Insisto. Pero no discutamos por esto. Ya lo resolveremos más adelante. El cuerpo me pide dormir por horas.
- Y comer. Además de darte una ducha. Ve y tómate el tiempo que necesites. Cuando salgas estará todo dispuesto.
- De acuerdo. Acataré la moción...
- Cabrito... anda, ve...


Comentarios
Publicar un comentario