GLORIFICACIÓN
24/I/2021
La sangre que por la vida
está glorificada cuando renace
o se acaba al ser crucificado
en una cruz que plasma el
sufrimiento del que dicen
se sacrificó por todos.
Al mismo tiempo, las guerras,
podridas todas ellas desde su seno,
tienen un resplandor de pureza
al quedarse plasmado mostrando
su espíritu de heroicidad
y justicia dada por los vencedores
tan románticos en sus ideales
orientados a sus propósitos.
Imágenes de lágrimas
que se representan en un claro negro
con la sangre que se nos derrama
parecido a un sencillo utensilio
dispuesto a poder decorar
una sala donde se habrán de complacer
los invitados que se complacen
ante lo que muestra el decorado.
Curiosa es esta criatura
capaz de edificar grandes monumentos
en honor de la pérfida guerra,
o plasmarla mediante unos cuadros
brillantes, y llega a recrear
la sangre de su Salvador, el Sufriente,
mientras se ve recorrer la sangre
por toda su maltrecha complexión.
Esa misma que se lleva
a la cabeza las manos al ver sangre
en el instante de llegar al mundo
el que rezan, ese
dolor tan naturalmente
propio en todo ese momento.
Es la sangre de la
vergüenza, lo sucio, de la servidumbre
de lo que no debe ser contado
al estar los héroes
libres de debilidades
y la hombría como destello.

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