Entradas

Mostrando entradas de 2026

LAS PIEDRAS TALLADAS

Imagen
Tenía un par de piedras en su mano. De las que "cantos" les llaman. En ellas grabó dos nombres; eran de gentes que no conoció. Ni siquiera con las que se cruzó. Deseaba aspirar a su recuerdo. A que fueran la memoria que guarda las imágenes. En el fondo, conocerles pudo al formar parte de su camino. En otras tantas hizo lo mismo con los variados paisajes que pudo llegar a ver en fotografías. En ellas sus nombres grabó. Y sus parajes los soñó. En ellas buscaría hacer presentes los días en que caminar soñase bajo el fulgor del mismísimo Sol.

SOMOS DISTINTOS, SOMOS IGUALES

Imagen
20/II/2021 Las lágrimas y la sangre, dos elementos siempre tan enraizados en la condición humana. Parece que nos olvidamos de toda su importancia por el desahogo que otorgan las primeras, la forma de purificar  nuestro siempre tan personal espíritu. El otro factor es el que encierra nuestras más profundas raíces. Esas primeras emergen  en el depender del marcado contexto, con la situación personal, y, partiendo de ahí, el peso del precio de toda su valía no radica por cómo son derramadas. Cada una, todas las almas, enfocará con todas las entrañas sus densas sensaciones, la manera  de florecerlas o esconder.  De alegría o pena suelen ser y parecen emanar desde el interior de la que es nuestra coraza. Esa misma que parece ser forjada por la historia de todos aquellos que antes caminaran entre las tan intrincadas  lindes de páramos curvos; bosques con un  vigor que, incluso, llegan a alcanzar desiertos de luz inerte.  Desde todo ese parecer que parece que...

Un maquiavélico, y ambicioso, propósito

Imagen
Le bastó un simple zarpazo con tal de cortarle la cabeza. Fue rápido. Certero. Metódico. Los ojos en ella abiertos de par en par dejaban ver la sorpresa. Lo inesperado de la acción. Y en sus perplejas fauces, la rosada y larga lengua tembló momentáneamente a consecuencia de los espasmos musculares. Pero todo terminó en un instante. Contempló la testa tirada en el suelo. El charco de sangre que la rodeaba. Y esto hizo que volviera a emerger su hambre. El cerebro. Lo que más ansiaba era disfrutar de cada uno de sus matices. La esponjosidad que destilaría al ser masticado. Y después engullirlo. Más teniendo en cuenta que no había podido disfrutar el del burro. Pero ahora podría desquitarse con lo del interior del cráneo del zorro. Y este había sido listo. Muy listo. Pero cometió el error de robar la cabeza del equino. La quería para él tras convertirlo en el chivo expiatorio que habría de salvarle la vida. Tras haber burlado el hambre que padecía el león. Unas seis horas atrás, al momento...

El trámite de la conversación

Imagen
- Bien, ¿cómo está? ¿Le duele la cabeza? -quiso saber el agente. - Parece que me la estuvieran martilleando por dentro. Es un dolor insoportable. - Imagino que en el hospital le habrán dado calmantes para ello. - Sí, lo han hecho. - Vale, de acuerdo. Ahora necesito que me cuente todo. - ¿Dese el principio? - Sí, desde el principio. - Está bien. Pero déjeme hacer un poco de memoria. - Tómese todo el tiempo que necesite. *** "Cuando esta tarde llegué a casa me sorprendió el olor a comida recién hecha. Mi mujer iba a pasar el fin de semana con los niños y sus padres. Viven en un pueblecito que está a las afueras de la ciudad. Y yo me quedé porque tenía trabajo acumulado. "Pensé que los habría dejado allí. Que había vuelto. No hubiera sido la primera vez que lo hacía. Dejarlos allí y regresar dándome una sorpresa. Así que la saludé y fui directo a la habitación. No contestó. Así que supuse que no me escuchó. "Dejé las cosas del trabajo y me cambié de ropa. Me puse la que sue...

Una claustrofóbica situación

Imagen
Volvió a mirarse las manos. Estaban heridas. Le sangraban. Los cortes en ellas dolían tal si pequeñas y frenéticas punzadas fueran. Además, la tierra las cubría. ¿Qué había pasado? No recordaba nada. Su memoria sólo llegaba al momento de tener enfrente a aquel hombre. No recordaba nada más. Y este lo observaba de arriba abajo. Pero con un aire de indiferencia que le causaba pavor. Su mirada era fría. Calculadora. Parecía estar analizando el más mínimo gesto que hiciera. - Deberías relajarte. Ya has completado todo lo que tenías que hacer. El resultado es doloroso, pero es lo que debía hacerse - susurró. Su voz era desgastada. Con un ligero atisbo delatando tartamudez. Entonces, fue él quien examinó al extraño individuo. Vestía una raída gabardina que le llegaba hasta los pies. Y calzaba unas botas ajadas que dejaban ver el acero de sus punteras. También un enorme sombrero. La sombra que originaba únicamente permitía atisbar la dureza de su mandíbula. Además de una poblada barba que lle...

ASCENDER LA MONTAÑA

Imagen
23/IX/2021 Qué fácil resulta tildar a alguien de adicto cuando ni siquiera alcanzamos a comprender ese sufrimiento que padece. Toda esa nébula agonía, ese frío abrazo que parece abrigar cuando las trémulas noches tienen un envoltorio perenne. Y parece  que nos conformamos sintiendo una dulce pena con el vestido en los entresijos que dulcemente fueron hilados. Tan grácil se siente el disfraz… Hermoso ornamento que se teje por la mente. O lo que aprendemos mediante las experiencias que la vida nos está obsequiando. Esa febril impotencia que se les hace tan difícil explicar... la efímera sensación de la paz cuando ascienden la montaña a la que se ven obligados a escalar en la búsqueda por conseguirla. “Se tendrá que enfrentar   todos los días a ello”,  como si supiéramos lo que todo eso supone y lo cuán doloroso que es. Y nos engañamos con un fino velo que siempre nos ciega. Calzarse los zapatos de otro, ponerse en su lugar. Hermosa reflexión que para nada sirve si no n...

OPTÓ POR SUS EMOCIONES

Imagen
  "Que se quede con la poesía". Triste, pero cierto, esto fue lo que le escuchó decir. Y siendo completamente indiferente, sin importar si pudo llegar a herirle. "Que se pierda con la rima", dijo sin altavoz con el fino propósito de herir. Lo que sintiera no pareció importarle, menos que pudiera llegar a escucharle.  Y sin saber por qué, siguió. Siguió plasmando sus sensaciones como si tal cosa. Aprendió a lidiar con ello. A seguir sus emociones  aunque bramara la indiferencia o la comprensión fuera de ausencia. Aunque lo oyera de nuevo, y fueron muchas más veces. Siguió queriendo volcar su esencia aunque no lo lograra en unos días.  A veces usaría folios, otras cosas otras veces. Y cuando la fatiga le invadía, algún descanso otorgarse solía. Aunque volviera a escucharlo. Optó por seguir sus emociones, el calor de su alma. Aunque en ocasiones le doliera, o le abrasara un candente fuego. O muchas veces no comprendiera lo que solía quedar reflejado. 

BOLA DE CRISTAL

Imagen
16/II/2018 Su bola de cristal se fundió cuando descubrió que el futuro no lo controlaba el destino. Los que eligieron su destino hallaron piedras en el mismo, afiladas, planas o cantos. Es el amanecer continuo, un recorrido sin finito acabado por algún punto. Los seguidores al destino hallaron piedras en el mismo sin ser fieles a su camino. Señalados por una mano, eran sordos al escenario que se mostraba tan incierto. Fueron sucumbiendo muy lento a la voluntad de la mano que les indicaba el trayecto.

BUSCABA PAZ EN EL CAOS DE ALREDEDOR

Imagen
Con un traje bañado de sangre estaba frente al altar rezando sin ser creyente de Dios alguno. Era incrédulo en las Confesiones o cualquier ente que las reglara. De el estar ahí el Caos fue detonante, y toda la Locura que siguió. Del Apocalipsis con su cuerpo. De la falta de luz en las calles por furtivas armas al repicar. No reconocía la figura presente en lo alto del Altar, pero encontraba algo de consuelo. Y este no era religioso. Era más bien un escape ante toda la inmensa desidia que en aquellos lugares presidía. Una búsqueda de calor. Uno con el que abrigarse mientras iban transcurriendo los días en aquella feroz monotonía. No fue que terminara siendo Creyente, fue la necesidad  de que brotara Paz en su interior. 

DESDE SU ANSIEDAD...

Imagen
En su ansiedad no había rumbos fijos, y menos curvas presentes. Sus mañanas eran noches después de bailar con el insomnio. Solía trasegar con los binomios  sin el factor de los pares. Dejó de creer en las gentes; colocó sus codos  en las barras. En el cenit de su ansiedad sería la soledad su consuelo, aunque fuera de los de frío tacto. No llegaba a soportar a nadie. En el final de su ansiedad debería aprender todo de nuevo, pues olvidó el funcionar del mundo. Y este mostraba una nueva imagen. 

La diatriba de aquel al que llamaban "loco"

Imagen
09/II/2018 El loco caminaba feliz por el camino de la cordura. Disfrutaba de cada paso que daba. De la sensación de cada pisada. ¿En serio era él el loco porque disfrutaba de la visión de cada flor a lo largo del trayecto? ¿Porque lloraba de alegría cada vez que veía un animal que se cruzaba con él o de tristeza cuando se escapaban al verlo? Él era él, ¿por qué tenía que ser como querían que fuera? Ya era él mismo, no la visión que otro tenía de él. Siguió caminando y cogió dos piedras. Las frotó sustituyendo dos bolas antiestrés. De eso también disfrutaba; del ruido que emanaban al rasparlas. Disfrutaba de las pequeñas cosas; como cuando cogía una ramita, la partía y olía la savia que salía. Una vez agarró una flor. La olió y apretó. Aspiró la fragancia que emanaba. "¿Por qué haces eso?", le preguntaron. "Lo necesito", contestó. Lo que no sabía su acompañante era lo feliz que le hacía ese simple acto. "¿Por qué, por qué, por qué?", esa pregunta se la repe...

La condena detrás de la caverna

Imagen
Su piel era ajada. Negruzca y pútrida por las quemaduras que en su superficie dejaban verse. Además, la sangre brotaba en finas hileras mezclándose con el pus supurado por las infecciones. Pero, a pesar de ello, no parecía dolerle. Incluso reflejaba un gozo acrecentado al coger a su víctima de los hombros. Con una fuerza atroz, los apretó. Y ahí fue que, desde la distancia, pudo escuchar el crujido de los huesos mientras eran partidos. Presa del pánico, no alcanzaba a moverse. Estaba tirado sobre el suelo de la cueva. Vio la forma en que ese ser levantaba el cuerpo de su compañero con suma facilidad. En sus manos, y bajo la increíble fortaleza de aquellos brazos, parecía una pluma. Entonces, ante la incredulidad que sentía por lo que sus ojos le mostraban, aquel ser abrió la boca. Pero no lo hizo tal y como tú y yo podemos hacerlo. Esta fue agrandándose hasta casi llegar al piso de la caverna. Incluso le recordó a la de una serpiente al momento de dislocar la mandibula justo antes de a...