TRAYECTOS

Si todos nuestros viajes
disponen de ida y vuelta,
cada uno con su meta
al final del trayecto...
¿Por que resulta complicado
ese simple hecho de encontrarlos?
Aunque puedan estar en medio,
o puede que nunca se encuentren.

Moralejas que surgen
en esas aventuras
con un cariz personal
y que después extraemos;
tal vez en mitad del trayecto...
y lento vamos moldeándolas,
tal vez hasta llegar a un punto
en el que nada se parecen.

Porque no nos engañemos;
podemos estar
la mayoría del camino
buscando discernir
su loco significado
y estar en ascuas
el resto del camino,
sin nada que lucir.

Aunque ese sería su valor;
hacer recordar
que siempre nada sabemos
y lo que ha de venir, 
aunque nos sea parecido,
es una trampa
si creemos todo sabido
desde nuestro existir.

Clarín.com



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