¿POR QUÉ QUERER SER JUEZ?
No busco ser un juez. No me interesa la vida de los demás; así que, ¿por qué habré de juzgarlos? Me resulta un gasto superfluo de energías, además de darme dolor de cabeza cuando tiempo atrás me quedé calvo. ¿Para qué ser un juez? Lo curioso es que cuando tenía los veinte te diría lo mismo que ahora cuando rondo cuarenta y tres. Será que no disfruto del estrés. Por lo tanto, ¿para qué ser un juez de los de las historias ajenas? No me interesa ser doctorado en lo que no me compete y menos aún dirigir la vida de los demás. Menos cuando levantan juzgados en cualquier esquina y parte desde las intenciones en las que moldear almas. Por lo tanto, ¿para qué ser un juez cuando ya lo realizan otros más? Y lo curioso es que parecen sonrientes en su cometido hasta que en sus carnes lo padecen. Entonces parece no gustarles. No quiero ser un juez. Menos impartir justicia edulcorada cuyas bases serán los principios del que dicta cómo habrán de ser las cosas en función de cuáles sea...