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EL QUIZÁS DE LOS DÓNDE Y LOS QUÉ

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Dónde guardarán la noche durante el día... Quizás en un viejo arcón que su polvo pierde por cada vez que es abierto. Dónde quedarán las fantasías no escritas... Puede que en un viejo libro con sus hojas verdes por ser todavía algún árbol. Dónde cantarán las canciones calladas... Podría ser que en un frío salón desnudo de muebles y sordo a cualquier sonido. Dónde quedaron los poemas de aquel poeta que decidió no volver a escribir por sólo recibir burlas. Dónde guardaron las risas del humorista que lloró  al no poder sentir  un solo aplauso a su vena.  Dónde quedaron las flores en la guerra cuando el verbo del florecer vería la metralla germinando. Dónde quedaron las aguas en la sequía cuando muchos la convierten  en simples objetos de sus recreos.  Qué fue de las nieves que se vieron en verano.  Quizás alguien guardó un poco y decidió conservarlas como un recuerdo importante. Quizás lo hiciese con el Sol y una de sus grandes llamas que alcanzan nuestros pais...

LO QUE ESCONDE LO TRIVIAL

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Qué será lo realmente importante... Y qué es lo realmente diferente... Quizás algo guardado en un cajón. Quizás algo en la añoranza. Qué será lo que realmente vale... Y qué es lo realmente indiferente... Quizás el mismo calor de un fuego por su calor y su calma. Y dónde se nos van los recuerdos si en la memoria no quedan guardados mostrándonos edades. A dónde se nos marchan los pasos si los suelos no les guardan a través de caminos brillantes. Cómo han de ser nuestras pieles si no sintiéramos las cosquillas. Cómo es una voz que ruge estando su fuerza enmudecida.  

EL DIABLO Y LA GENTE QUE NO SABÍA REÍRSE

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El Diablo vino a mí. Y lo hizo... lo hizo con un ramo de flores y vistiendo sus mejores galas. Decía decir que tenía algo que contarme sobre los corazones y mi alma. El Diablo vino a mí. Y lo hizo con una sonrisa radiante y vistiendo su mejor mirada. Decía decir que tenía algo que obsequiarme en el misterio de la sorpresa. El Diablo me invitó a sentar. Y sacó una caja de regalo. Y mirándome a los ojos dijo: "Si quieres puedes abrirla". Pareció disfrutar del silencio. "No te preocupes, tu alma me pertenece, no va a cambiar nada". Con sus manos acercó el objeto. "Vamos, ábrelo, pues nada te podrá hacer sin que yo le diga". Era pequeña la caja, pero parecía emanar un calor.  "Si dices que ya te pertenezco...  ¿por qué debería de abrirla?" El Diablo dijo que no cambiaría nada, aunque podría sucumbir a la tentación sin que me afectase. Tenía sed, y bebí un poco de agua con tal de tranquilizarme. También su mirada aparté con tal de centrarme en otra co...

El concierto en un mundo sin enfermedades (III)

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Cuando salió del aparato sólo pensaba en cenar. Acaba de salir de trabajar y la ducha, además de las inyecciones que hacían que recuperaran las fuerzas, no le habían quitado el hambre. Así que se puso la bata correspondiente hacia cuando andaban en casa y fue a la cocina. Una vez allí, cogió la bandeja en la que estaba la ración correspondiente. Esta estaba basada en dos purés insípidos de color diferente y un trozo de fruta que tampoco sabía a nada. Pero ella no le daba importancia, nunca se había planteado lo que debía de ser el sabor. Llevó las papillas al microondas y las calentó. Al acercarlas a la mesa junto a la pieza de fruta accionó el aparato que registraba los mensajes habidos en la llamadas. Había estado metiendo horas extras en el trabajo. Y este, a diferencia de lo que ocurría con el ocio mediante la "relatividad coaxial", no estaban sujeto a ese fenómeno. Las 15 horas que había invertido la dejaron destrozada, pero el milagro recuperativo dejó como nueva. Esa ...

LAS PRESENCIAS DE LAS LENGUAS EN EL MUNDO

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La evolución nos dio las palabras. Con ella vinieron los lenguajes. Vinieran o no vinieran de uno  proveniente de un lugar u otros más. La palabra nos dio la sapiencia. O por lo menos eso se dice. Y es que llegaría a ser alimento de aquello que llamamos "el alma". Y fue contaminada por la religión.  Las cuales también pudieron venir de una, o algunas aisladas desde los paisajes. Pero también surgiría la filosofía y las distintas ramas del pensamiento. Incluso lo cainita de lo bélico y su raíz en el mover de la economía. Por suerte también nos trajeron los juegos,  aunque acompañen a la naturaleza de los más intrínsecos aprendizajes. Cuántos idiomas habrá en el mundo pululando por el globo y sus esquinas cuando algunos parecen querer dominar y otros languidecen en sus naturales zonas ante la presencia de otros. Qué sucederá con estos mismos cuando se de por alterar la moneda y sea entonces que muestre distinta cara en el languidecer de la rara estirpe  que una vez dom...

La diatriba del ¿loco?

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09/II/2018 El loco caminaba feliz por el camino de la cordura. Disfrutaba de cada paso que daba. De la sensación de cada pisada. ¿En serio era él el loco porque disfrutaba de la visión de cada flor a lo largo del trayecto? ¿Porque lloraba de alegría cada vez que veía un animal que se cruzaba con él o de tristeza cuando se escapaban al verlo? Él era él, ¿por qué tenía que ser como querían que fuera? Ya era él mismo, no la visión que otro tenía de él. Siguió caminando y cogió dos piedras. Las frotaba sustituyendo dos bolas antiestrés. De eso también disfrutaba; del ruido que emanaban al rasparlas. Disfrutaba de las pequeñas cosas; como cuando cogía una ramita, la partía y olía la savia que salía. Una vez agarró una flor, la olió, la apretó y aspiró la fragancia que emanaba. "¿Por qué haces eso?", le preguntaron. "Lo necesito", contestó. Lo que no sabía su acompañante era lo feliz que le hacía ese simple acto. "¿Por qué, por qué, por qué?", esa pregunta se la...

LO GENUINO DE LA LUNA

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Si me ves bailando con la Luna... que sea de su cintura agarrado tal y como lo hicimos una vez sin dar importancia a las miradas. Si me ves hablando con la Luna... no llegues a pensar nada raro. Lo solemos hacer muchas veces mientras recortamos la distancia. Nos suele dar por mirarnos a los ojos, incluso sin tenernos delante. Pero como si lo fuera. Y también nos da por hablar con los silencios en el ambiente. Y con los colores solemos llenarlo. Incluso podrías vernos paseando. Quizás sueltos, quizás agarrados, pero llenando con la música una travesía que se engrandezca al verla aparecer con su porte. O quizás podrías vernos riéndonos sin un motivo que quede claro. Pero podrías escuchar su risa que parece hecha de la melodía que trae la frescura de los bosques.