La circunstancia en medio del bosque
- ¿Sabes? Podría soltarte. Liberar tu pata de la trampa. Pero algo me dice que no debería hacerlo. - ¿Qué estás diciendo? ¿Por qué no vas a soltarme? - Por una sencilla razón. Y esta es práctica. Lógica. O consecuente, si lo prefieres. Eres un lobo. Y como tal, por mucho que te ayude a liberarte, ¿quién me dice que no me atacarás en cuanto lo haga? - ¿Y? ¡Y tú un zorro! ¿Quién me dice a mí que no aprovecharás esta situación de ventaja? ¿Que saltarás sobre mi aprovechando esta circunstancia? - Podría hacerlo, pero tú también podrías hacer lo mismo en cuanto me acercara con tal de liberarte. Guardaron silencio mientras se observaban mutuamente. El zorro contempló la pata del lobo. La herida en ella habida era profunda. Tanto que dejaba ver el hueso a la par que estaba rodeado de la carne desgarrada. No había sangre. Las larvas no permitían que coagulara mientras estaban alimentándose de ella. Debía llevar varios días así. El olor a podredumbre inundaba el ambiente. - ¿Me prometes que si ...